jueves, 6 de octubre de 2011

HACIA LA BUSQUEDA DE UN NUEVO PARADIGMA FILOSÓFICO-PEDAGÓGICO DE LAS CIENCIAS SOCIALES: ENTRE LAS POSIBILIDADES Y LAS AMENAZAS.


El giro lingüístico está caracterizado por un cambio de problemáticas en la discusión filosófica que se ha desplazado de la conciencia al ser, la existencia y el lenguaje ordinario.    El giro pragmático, por el vuelco de la problemática del lenguaje ordinario hacia la comunicación entendida como base de una relación entre la ética y la política, y por último el fracaso positivista  generado por la dispersión de las Ciencias Sociales y su incapacidad para deshacerse del lenguaje de los legos.
    El cambio de paradigma posibilitado por estos acontecimientos discursivos ha sido ejecutado en un contexto teórico de acercamiento creciente entre corrientes filosóficas y sociológicas y compuesto además, por una creciente proliferación de teorías, quizá un poco dispersas, que desarrollan sus argumentos en los límites administrativos de ambos conjuntos disciplinarios.  Esta situación, lejos de ser interpretada como una debilidad, debería ser entendida como un signo de la fortaleza de éstas.
Vivimos una época en la cual la ciencia y la tecnología ocupan un lugar fundamental en  el desarrollo de los pueblos y en la vida cotidiana de las personas. Ámbitos tan cruciales de nuestra existencia como el transporte, la democracia, las comunicaciones, la toma de decisiones, la alimentación, la medicina, el entretenimiento, las artes e, inclusive, la educación, entre muchos más, están signados por los avances científicos y tecnológicos. En tal sentido, parece difícil que el ser humano logre comprender el mundo y desenvolverse en él sin una formación científica básica.
Formar hombres y mujeres que caminen de la mano de las ciencias para ver y actuar en el mundo, para saberse parte de él, producto de una historia que viene construyéndose hace millones de años con la conjugación de fenómenos naturales, individuales y sociales, para entender que en el planeta convivimos seres muy diversos y que, precisamente en esa diversidad, está la posibilidad de enriquecernos.

Aunque es difícil lograr un consenso sobre el objeto de estudio de las ciencias sociales dado su carácter abierto, histórico y cultural, nos aventuramos a afirmar que su objeto es la reflexión sobre la sociedad. Se trata de una reflexión que no se queda en la interpretación y comprensión de los hechos sociales y que, a través del estudio e indagación sistemática, busca proveer conocimientos sobre lo social que orienten la búsqueda del bienestar de la humanidad y la convivencia pacífica de los distintos integrantes.
Ahora bien, no basta ofrecer a los estudiantes las herramientas conceptuales y metodológicas propias de las ciencias sociales. Ellas son importantes en tanto fundamentan la búsqueda de alternativas a los problemas sociales que limitan la dignidad humana, para lo cual es importante forjar en niños, niñas y jóvenes posturas críticas y éticas frente a situaciones de injusticia social como la pobreza, el irrespeto a los derechos humanos, la contaminación, la exclusión social, el abuso del poder.
Porque los conocimientos de la sociedad cobran sentido cuando se utilizan en la resolución de problemas en la vida cotidiana, puede afirmarse que la formación en ciencias sociales siempre está ligada con la acción ciudadana.

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